viernes, 23 de septiembre de 2016

Si y no.

Alma Gemela, dos pequeñas palabras, un gran concepto.

Si hay algo que puede hacer una ciudad medianamente grande como Madrid, es darte la posibilidad de encontrarla. Y no es más que la creencia de que alguien en algún lugar, sostiene la llave de tu corazón y la casa de tus sueños. Muchos hablan de ella, otros la conocen, y a otros les resbala la idea. "Solo tienes que encontrarlo". Qué fácil es decirlo. Si sólo tienes que encontrarlo, ¿dónde está esa persona? ¿Por dónde empezamos a buscarla? ¿Hay una persona allá afuera esperando para completarnos? Si es así, no termino yo de creer en esto. Quizás es que no me doy cuenta de lo que me dicen los ojos del de enfrente. No sé a vosotros, pero a mí estas cosas me las tienen que explicar con una diapositiva, con manzanas y aún así, no terminaría de creérmelo.

Muchos confirman haberla encontrado, y casualmente son éstas personas las que o más tarde, o más temprano, terminan la relación. Les comenté esta idea a mis amigas, y puede que el problema resida en anunciar la presencia de este algo en nuestras relaciones. Yo no paraba de preguntarme si era el miedo a decir en alto lo que creemos en realidad o si era valor de querer guardar para nosotros lo que, aparentemente deberíamos compartir. A pesar de todo, sigue habiendo un problema; y si amaste a alguien y no funcionó ¿significa eso que no era tu alma gemela? ¿O era sólo el subcampeón del gran programa de concursos llamado “Por siempre felices”? Y si no la encuentras, ¿quiere eso decir que eres una persona incompleta? Lo malo de la única alma gemela es que es tan inalcanzable que tiene que fallar y te sientes mal sobre ti mismo y eso hace que la brecha entre el Santo Grial y los idiotas sea aún más grande. Prefiero pensar que tenemos más de un alma gemela y que si pierdes uno, llegará otro... como los autobuses.

Sin embargo, es posible que la mala creencia de una única alma gemela se encuentre en unas preguntas mal formuladas. Ayer, paseando por los bares de las calles de Madrid, mis amigas y yo tuvimos cierto percance que hizo que me replanteara muchas cosas. ¿Y si mi alma gemela no es un hombre que pueda darme su felicidad y simplemente es la amiga que te apoya y llora contigo dentro del baño de su casa con el grifo abierto? ¿Es posible que todos estos años, que todas las anteriores mujeres y hombres de la historia hayan buscado su alma gemela en un lugar que no era el correcto? Si es así, entonces me tendré que plantear ésta idea furtiva de dos personas que encajan en colores y valores. Y que no existe una persona especial en el mundo, si no que todos somos totalmente diferente y lo que uno te da, te lo quita otro y así sucesivamente. 

Si que es verdad que ven antes los de fuera el humo, que los de dentro las llamas. Así que, si ya dejaba de creer en hombres capaces de formar parte de mi vida, me he dado cuenta de que soy más feliz así, soltero, con la resaca de ayer por la noche, sin dejar de pensar en mi alma gemela; de que todos somos quienes somos por lo que hacemos y decimos, y que una fiesta con amigas un poco pedo son las mejores fiestas que se pueden tener. 

viernes, 16 de septiembre de 2016

Presente perfecto.

Anoche me puse a pensar en las relaciones y el tiempo, es decir, en las relaciones y su conexión con el pasado, presente y futuro. Llegado cierto momento, todas y todos hemos acumulado cierto número de relaciones que están muy lejos de ser un Pretérito Perfecto pero, ¿cómo influyen esas relaciones en tu deseo de un Futuro Perfecto? ¿Se puede llegar a un FUTURO teniendo PRESENTE el PASADO? 

Cuando tienes una nueva relación pasas del coqueteo al sexo, y del sexo, al coqueteo. Se hablan millones de cosas a lo largo de una relación pero hay un tema algo escabroso difícil de tratar; los ex.¿Cuando es útil hablar de las relaciones pasadas? ¿Cuanto antes mejor ó cuanto después mejor… ó mejor aún, cuanto nunca mejor? Él tiene un pasado y tú también pero, ¿el pasado tiene que estar en el presente? Algunas personas creen que si sabes por lo que ha pasado, sabrás lo que te llevas. Dicho de otro modo, te aseguras y reafirmas que te ha tocado el gordo de la lotería o el "sigue buscando" de los Rasca y gana. Sin embargo, ¿no es en la confianza donde reside el primer pilar de una relación? Si ya contamos con ventaja, no tiene sentido seguir jugando. Es como si supiéramos quién es el asesino antes de terminar "Asesinato en el Orient Express". Es por eso que me pregunto si averiguar por qué no funcionó en su última relación ayudará al futuro de la tuya ó simplemente, es mejor pasar de eso y empezar de cero. Muchas de mis amigas dicen que te toma la mitad del tiempo que estuviste con alguien el superarlo, y a mí, personalmente me encanta una buena solución matemática a los problemas amorosos. Aunque es irónico darle una solución semejante a algo que es tan discreto como la magia y tan oculto como la otra cara de la Luna.

No obstante, reuniéndome con mis amigas en el bar de siempre, innovando en sabores nuevos de té y música del top 50, había algo de lo que aún no habíamos hablado. Ellas han tenido relaciones, y tanto como han dejado, han sido dejadas pero en todo momento siempre resurgía la misma pregunta. ¿Debemos superar a un ex en una forma lenta y dolorosa, sentirnos mal, llorar con las amigas y luego repetir lo que odiábamos de esa persona una y otra vez en la cabeza todo el día hasta superar la ruptura? ¿Ó debemos simplemente olvidar las perdidas e ignorar todos los malos sentimientos y volver al juego? Puede que un nuevo corte de pelo sea una de las posibles soluciones, aunque dudo que las tijeras de mi peluquero Jorge sepan cortar de raíz mis problemas sentimentales. Y además, en un mundo donde dejarnos el uno al otro parece volverse más y más frecuente, ¿cuáles son las reglas de la ruptura? Es por eso que inventé mis propias reglas.

1) Rompe todas las fotos en donde él o ella se vea extremadamente sexy y tu te veas feliz.

2) Luce siempre tu mejor vestimenta en caso de que te lo encuentres por ahí.

3) Nunca dejes de pensar en él o ella, porque en ese momento aparecerá.

4) Hasta estabilizarte emocionalmente, no entres en tiendas como ZARA.

5) Y, por último, la más importante regla de la ruptura, no importa quién te haya roto el corazón, ni cuánto tarde en sanar, nunca lo superarás sin tus amigas.

viernes, 9 de septiembre de 2016

El arte de la desesperación.

Mientras termino de ver, desde mi nueva habitación, cómo el vecino de enfrente cuelga la ropa en el tendedero, no paro de pensar en lo curiosa que fue la noche del jueves de ayer. Después de llevar ya por Madrid unos cuantos días, las ganas de salir por mi barrio favorito subían como la espuma. Estaba preparado para todo, o eso pensaba yo. Zapatilla cómoda en mano, y con las ganas de encontrar a un chico lo bastante decente como para liarme con él metidas en el bolsillo, salía dispuesto a matar. A la vigésima trigésima segunda vez, digo yo, que encontraré al chico de armadura plateada y ojos de verdad. 

Acompañado de mi buena amiga de farra, la noche empezó calentita con un par de chupitos con nombres de personajes de Juego de Tronos, y palomitas en un bol. La noche preparaba para mí algo digno de ser observado... todo muy irónico. Así pues como alma que lleva el diablo nos plantamos en nuestro bar favorito como si el ayuntamiento nos hubiera puesto allí y lo vi. Era EL chico. Muy parecido a cierto "amigo" que me hizo pupita en el corazón pero que no tenía nada que envidiarle. Ojos de un marrón dispuesto a sonreír y una nariz que bueno, no soy el más indicado para decirlo pero, de grandes dimensiones. Para mi era ideal. ¿No os ha pasado alguna vez de tener claro que esa noche ibais a acabar con él? Yo también lo pensaba hasta que, cuando decidí tirarme a la piscina me di cuenta que ésta, estaba vacía. Un tío de dos metros diez y pelirrojo se le acercó, se puso a hablar con él y le dio un beso (un primer beso nada agradable, fue como a medias, he de añadir). Pero aún así, un beso. Yo ya no sabía si era la mala suerte, la flor negra en mi culo o qué pero me preguntaba... ¿acaso no era su nariz lo suficientemente grande como para avisarme de que de mentiras vive el hombre? Respiro. Me agobio. Respiro y un "vámonos de aquí ya" a mi amiga más tarde, empecé a pensar que el arte de la desesperación por encontrar el amor me estaba jugando una mala pasada. Y es que es así.

Dos días antes de que esto me pasará una compañera y yo tuvimos una conversación a cerca de encontrar a nuestro amor verdadero. Difícil, pero no imposible. Éramos soldados de una sociedad que nos había catalogado con el himno "no desesperes, ya llegará". Cansado me hallo de escuchar semejante gilipollez. Veinte años, nada menos. Y es que al parecer, lo de estar soltero ya no está de moda. Ahora todo el mundo que me rodea me vomita arco iris para que me entere, si es que no lo he hecho ya, de que tienen pareja. Es como si el mundo me estuviera mandando una señal y aun así, no la estuviera pillando. "Te vas a quedar solito" dice Dios mientras me maneja como un SIM sin sentimientos. ¿Lo peor? Que de tres que somos viviendo en mi casa nueva de Goya, ambas están emparejadas. ¿Soy ese 33% que representa a la minoría de los solteros o simplemente me obsesiono con algo que está fuera de mi alcance y ya esta? Parece que solo puedo aspirar a que un latino me toca el paquete con deseos de verme fuera de la discoteca a cambio de una copa mal pagada. 

Pero bueno, mi vecino ya ha terminado de tender y ahora su mujer le obsequia con un beso y unas caricias mientras yo, despatarrado en mi habitación, sudando y con el ventilador a máxima potencia solo trato de evitar decirme a mi mismo que necesita conocer ese cariño que aún no ha tenido la satisfacción de tener y de que no estaría mal tender la ropa que está dentro de la lavadora, que no para de sonar. 

lunes, 5 de septiembre de 2016

Y comieron perdices.

¿Que ocurre cuando se termina una relación? Muchos no tenemos ni idea de qué sera lo siguiente que pueda pasar. Somos pesimistas, nos deprimimos, lloramos, sobre todo lloramos y apenas podemos distinguir lo bueno de lo malo. Pero... ¿acaso no es eso un estado de proceso hacia la curación? 

Si algo tiene Madrid es que cuando llevas más de tres meses lejos de ella, te sorprende como la primera vez. Como si nunca hubiese cambiado. Sin embargo, los hombres siguen siendo los mismos y puede que incluso hayan empeorado. Nunca se sabe. Por ejemplo, hoy he estado viviendo totalmente un Sexo en Nueva York en toda regla. Amigas, cotilleos y una buena cena del chino. Comentando los amores y desamores de algunas de ellas, me he dado cuenta de que el amor no es algo que pueda quedarse estanco, si no que, al igual que el mar, está lleno de olas y ondas que se crean con el mínimo movimiento. Puede que cuando estemos en una relación seria, un paso en falso nos derribe todo el castillo de naipes que hemos construido, o puede que no. Pero ese no es el tema. El tema es, que una vez la ruptura está hecha no hay vuelta atrás. Los pensamientos se escapan de entre las puntas poco arregladas de nuestro pelo y pensamos, ¿acaso solo podemos ser unas arpías o unas gatitas sexis? ¿No hay más donde elegir? Somos sufridores y ya esta. Las relaciones son como los post-its, apuntas cosas buenas, cosas malas... pero algún día el pegamento dejará de hacer efecto y se caerá. Lo tiraremos a la basura y buscaremos otro que nos sirva mejor. 

Ninguno de nosotros podemos escoger dónde empieza y dónde acaba una relación lo que sí que podemos hacer es asumir, y cuanto antes, que lo que tiene que ser, será. Y no es nada malo, todo lo contrario. Si una relación tiene altibajos se debe a que las personas somos como una especie de globo. Un globo que no tiene esquinas, que al igual que tiene cosas buenas, tienes cosas malas. No obstante, entre bocado y bocado de pollo al limón, mis amigas y yo discutíamos a cerca de cómo reaccionaríamos si alguna de sus parejas decidiera salir por la puerta. Algunas les darían una segunda oportunidad (que no quince oportunidades, ojo) y otras, que si se dice fin, es fin. Es algo que no te enseñan los cuentos de hadas. Estos terminan, sí, pero nunca con un final cerrado. La cenicienta se casa con el príncipe azul pero no nos cuentan si seguirá limpiando las escaleras del castillo o si ni siquiera se adapta a la vida de sangre azul. Yo soy un fiel seguidor de esta guía creada para el buen camino hacia el amor, y muchas de mis amigas también sin embargo yo solo me decía "otra que la va a palmar también." Y es que, ¿puede un príncipe desteñir cuando una mujer o un hombre entra en su vida para darle un giro de 180º o sencillamente los primeros amores son pruebas de Cupido para encontrar al verdadero Mr. Charming?

Los finales son finales porque se pone un punto y final, pero yo soy más de pensar que lo que en un primer momento es un borrón negro, puede que con un poco de tipex consigamos que se convierta en una segunda y bonita oportunidad. 

jueves, 28 de julio de 2016

Show must go on.

Todo el mundo desea tener un novio. Nos imaginamos como será, como hablará y lo bonito que será compartir la vida, los sueños y el hilo dental contigo. ¿Por qué tan pocos tienen novio? Porque mentimos. No nos comprometemos ni con una planta, ¿cómo vamos a hacerlo con una persona? Pues he aquí la cuestión. He estado unos días rondando por tierras algo más vascas que las mías para dar respuesta a éstas preguntas. Sin embargo, solo he podido encontrar más preguntas. 

Nada más llegué a cierto pueblo norteño adornado de largas guirnaldas de colores, me quedé estupefacto al ver la ingente cantidad de machomen que pasaban por mi lado, completamente apretados entre pantalones blancos. Algo insólito. Pero como mi etapa de "enamorado de heteros" ya la había pasado antes de los dieciséis, los dejé pasar sin más. Así pues, un día más tarde y con los huesos hechos papilla por el sofá tan cómodo de mi amiga, me dispuse a encontrar al amor de mi vida. No sé si es que los leprechauns me escuchan o que... pero allí estaba, entre luces y humo, en lo alto del escenario cantando Disney, el chico más guapo que podía haber visto. Estaba allí puesto para mí, os lo aseguro. Alto, guapo, cachas... 

¡Y CANTANTE DE VERBENA! ¡Qué más podía pedir! 

Aún así, traté de controlarme. Poco a poco me acerqué a la primera fila, con la buena compañía de mi amiga, para que se fijara algo más en mí. Fue inútil. No sé si es que no le llamaba la atención lo suficiente, si mi amiga hacía señales de humo o qué, que ahí estaba él dedicándole todas las canciones a ella. Me di por vencido. Pero tranquilos, esto me duro dos segundos ya que él gran cantante me vio hablando con mi amiga, explicándole claramente que era hetero y se había fijado en ella, cuando me dedicó un guiño, una sonrisa y un gesto que hacia referencia a la pegatina de "Soy Gay, Lesbiana, Transexual, Heterosexual... Soy libre." de las fiestas de este pintoresco pueblo. Solamente podía cuestionarme a mí mismo y preguntarme, ¿será verdad que Disney embauca a los hombres para convertirlos en gays o solamente era un chico tratando de ser amable conmigo sin ninguna razón oculta? Así que ahí estaba yo, plantado contra una verja a escasos metros de este hombre tan atractivo, cegado por la luz de los focos y viéndole bailar y mover las caderas como nadie. Como no podía faltar, a las cuatro de la mañana ya, un poco pedo y con ganas de más, terminó el muchacho su trabajo y fuimos en su busca al backstage. Me dio dos besos (de cerca era aún más guapo si cabía) y creo que no le he dado a nadie dos besos tan cerca de los labios como traté de dárselos a él. Barbita de cuatro días, ojos ambiciosos y un cuerpo que el mismo Dios le había dado para que lo luciera con ganas. JO-DER. Pero volvamos a la realidad un momento y termino de contaros. Hablaba con mi amiga, me miraba, hablaba con mi amiga y volvía a mirarme. Así varias veces hasta que yo no pude morderme la lengua más tiempo. 

.- Oye, entre el nombre de Miriam (mi amiga) y Unai, ¿cuál eliges?
.- Ah, eso es muy fácil, a los dos ja, ja. (No te vas a escapar...)
.- Venga, va. ¿No me vas a contestar de verdad?
.- Sí, sí... no tengo ningún problema. Soy gay, sí.

Fuegos artificiales. Chispas. Elefantes rosas dando tumbos. Todo lo que os podáis imaginar, vaya. Tenía al menos una oportunidad de captar su atención y mira tú por donde... Pero siento decepcionaros, porque el muchacho solo me dijo su nombre para que lo buscara en Facebook, se sacó una foto conmigo y mi amiga y nos dijo que nos dejaba que tenía que descansar. Ni un triste beso que hiciera que sus labios besaran los míos. Fracaso absoluto. Ahora, a pesar de dejar al chico más atractivo de todos abandonado tras una lona negra, me aceptó en Facebook tranquilamente (aunque le haya hablado y no haya recibido respuesta...).

Así que bueno, por lo menos me llevo unas buenas fiestas bien aprovechadas y el recuerdo de ese chico hasta que consiga borrarlo del todo. ¿Tengo una flor negra en el culo que hace que todos los hombres como él me dejen en la estacada o es que soy yo que no sé interpretar las señales de los hombres? ¿Son ellos ahora los complicados o es que realmente no somos capaces de comprometernos? Quién lo sepa que me lo diga.

viernes, 22 de julio de 2016

Ven a jugar conmigo.

Con la gran afluencia de redes sociales mariconiles a nivel mundial (grindr, bendr, growlr, twitter...) ahora es posible conocer a cualquier chico de cualquier parte del mundo. Y lo que es más, algunos se atreven hasta a llevar una "relación": quedan todos los días para hablar por Skype, se envían constantemente mensajes por Whatsapp... ¡¡Internet acorta distancias!!

Yo siempre he pensado que este tipo de relaciones están condenadas al fracaso. Tú, viviendo en Madrid, conoces a un chulazo de Nueva Zelanda, os queréis, os amáis, tenéis conversaciones super profundas. Quedáis cada dos días por el Skype, hacéis vuestro sexo cibernético... ¿y luego? ¿¿Contacto físico?? Por mucho que te puedas aliviar en tu soledad, siempre hace falta no solo un meneo si no también un abrazo de vez en cuando. Para solventar este tema ha surgido otro invento: las aerolineas low cost: Ryanair, Vueling, Easyjet... van llenas de muchachos que esperan conocer al hombre de sus sueños o ya lo están viendo con regularidad.

Una muy buena amiga, algo reacia a los tíos románticos, tuvo una primera relación a distancia,  pero fue... cómo decirlo... poco constructiva. Y lo que comenzó siendo amor pasional se convirtió en agobio marital. Él se obsesionaba constantemente con las preguntas classic: ¿dónde estás? ¿con quién? ¿qué haces? ...  y un largo etcétera que todos conocemos. Terminaron por dejarlo claro está. Sin embargo, y después de que un servidor haya dado su opinión de que las relaciones a distancia son para gente más valiente; debo de decir que ahora mismo tiene otra relación ¿a media distancia? Él es isleño, ella pura vasca, pero se ven durante el curso escolar, luego como pajarillos vuelan a sus respectivos nidos. Como buen amigo que soy, no podía evitar preguntarme ¿debería decirle que su relación no durará más que eso, un año escolar, o hacerle ilusiones y convertir su relación en un cuento de hadas? Sea como fuere, el tiempo me dio un canto en los dientes. Y ahora ellos dos siguen manteniendo una relación feliz y sexualmente muy activa desde hace casi ya dos años. Sí, todo es súper bonito, súper de color rosa, amor, flores y acoiris... pero seamos realistas. Saludemos a lo que se acaban convirtiendo en polvos caros. "Ven tú aquí una mes y luego voy yo", "da igual, me pillo una habitación de hotel", "te he traído esto de regalo porque nos vemos poco..." Y así hasta el final de los tiempos, ahorrando día sí y día también para poder ser felices y comer perdices. ¿Compensa? Según mi amiga, por supuesto. "El amor verdadero no se expresa, se siente." Eso es lo que dicen ellos. Por esa misma razón, en éste páramo tan grande y desolado de comedias románticas, no podía no preguntarme si habrá un amor perdido por ahí como el de ellos para un hombre que tiene un mejor control sobre sus habilidades motoras que Katherine Heigl.

De todos modos amigos, a día de hoy solo me puedo imaginar viajando de un lugar a otro no para buscar al amor de mi vida, si no para ver con mi Pokemon GO qué animalejos me esperan por otros lares que no sean madrileños.

martes, 5 de julio de 2016

Por un beso.

Después de haber estado durante una semana sintiéndome orgulloso de lo que soy, he vuelto a caer en la realidad. Encontré la manera de respirar en un ambiente en el que los osos no andan a cuatro patas (o sí), que hay otros que se lanzan a la piscina y no usan ropa interior y otros que simplemente, son sencillos hombres que te encuentras y deciden besarte. De entre toda la fauna que me podía haber encontrado en Madrid esas cinco noches de Orgullo Gay, han sido tres los chicos con los que me quedo. Cada uno, más diferente que el anterior y es que no podía evitar preguntarme si aquello era normal o cada uno tenemos un estereotipo que queremos, y muchas veces necesitamos cumplir. 

El primer día, me encontré con Dani*. Fue algo esporádico y poco previsto. Una unión entre dos chicos que estaba guiada por el alcohol. Ambos dos nos dimos un beso que, amigos, debo admitir que no voy a olvidar. Menudos labios tenía el cabrón. Dani se convertiría en un asiduo whatsapp durante todas las fiestas. Un chico sencillo, algo más afeminado pero que quiso mi teléfono fuera como fuese. Por lo que, ya que el mío estaba apagado, se lo di a su amiga. Fue en ese momento cuando su subconsciente le falló y me hizo creer que quería verme más, pues me dijo: más te vale que sea tu verdadero número, capullo. No sé si será ese aspecto de chico malo o qué lo que nos atrae a todos nosotros, y también nosotras, pero él lo tenía y era digno de saborearlo. Así pues hablamos todos los días intentando quedar antes de que me fuera a Vitoria, mi ciudad de toda la vida. Pero fue un fracaso absoluto, el no estaba por la labor y yo menos de perder el tiempo, así que el destino acudió a mí y a mis amigas para darles la razón; hizo que todas las noches sobre la misma hora se me apagara el teléfono, cansado de escuchar un; Joder, quiero verte, pero no sé. Amigos, ahí es cuando debéis acudir a la mejor consejera de todas, que no es Oprah, si no vuestras amigas. No paraban de preguntarme si merecía la pena o no pero yo no podía dejar de repetirme ¿somos nosotros unos masocas que buscamos a cualquiera y nos ilusionamos tan rápido, o simplemente podemos dejar pasar estos líos de verano más rápido que una foto de Snapchat? Ese mismo día, coincidí con Pablo, un chico de lo más natural y que me dejó enganchado hasta el último día que le vi. Todo el mundo le conocía y aún no sé por qué. Supongo que todo quedará en el olvido, pues no daba su teléfono a nadie, y no sé nada más de él.

El quinto día, me encontré con Adrián*. Aquel si que fue un chico que me dejo un poco tocado y hundido. Mira que no creo en los accidentes a simple vista, pero no sé que me pasó con él. No era para nada alguien en el que me fijaría si no hubiera estado sentado en el portal de mi amiga, a la que adoro y me hacía esperar al momento exacto para ir a tomarnos un buen cóctel. Así que allí estaba él, con sus sandalias de David Delfín, desgastadas ya del uso y una camisa que dejaba entrever el pelo en pecho de un hombre desarrollado. No sé ni cómo ni en que momento, pero gracias a mi amiga, terminamos los dos contra la puerta de su portal enrollándonos como si no hubiera un mañana. Me exigió mi teléfono, apagado como siempre, para hablar conmigo. Me prometió que volvería, que iba a estudiar en Madrid el año que viene y que todo era verdad, pues su hermana ya vivía aquí en Madrid. No obstante, cómo puedo ser tan iluso de creérmelo. Que sí, que comenzaremos hablando mucho, nos prometeremos la Luna, pero poco a poco nos olvidaremos y nuestra conversación acabará en el fondo de la lista de contactos. Esa es la manera que tiene Whatsapp de decirnos que esa persona nos ha olvidado. Así que no sé si será verdad o mentira, y de camino a casa me preguntaba repetidamente si podría tener razón, si de aquí saldría algo mágico o quizás no, que mi amiga lo había aprobado y eso me hacía feliz pero, ¿necesitamos sentirnos queridos porque los demás nos lo dicen o por que realmente necesitamos sentirnos así? No sé si por casualidades de la vida, o por la cachondo que me había dejado Adrián, me encontré con el vecino de mi amiga, Fran*. Un tío de armas tomar que había experimentado su crisis de los cuarenta estando ahora en Madrid y buscándose a cualquier chico de veintipocos años para follárselo en su cama de dos por dos. Si algo tenía Fran era que era completamente sincero. Supo halagarme con caricias, palabras y gestos; hasta llegar el punto en el que le sobe soberanamente frente al Hotel Oscar. 

Sin embargo, tras todos estos enfoques de tíos completamente distintos, de superación de agobios ilimitados a las tantas de la noche, de exigencias de besos y abrazos cuando no lo son necesarios, hay algo que como siempre, no me falló y es que prefiero mil veces conocer a chicos de pasada bien acompañado por una buena y fabulosa amiga que me los quite de calle. Sí, puedo ser un idiota y no haber disfrutado de estas fiestas tanto como podría haberlo hecho, es más, ¿somos personas dispuestas a conocer a otras personas y pasar un buen rato o solamente somos adictos a los enamoramientos fugaces? Puede que algún día consiga responder a esa pregunta. Hasta entonces, tendré que esperar al siguiente Orgullo para demostrármelo.


*Nombre cambiado para proteger al verdadero inocente.